LEYENDAS_LEYENDA DEL PUENTE DEL PERDÓN (RASCAFRÍA)

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Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

http://slroute.com/2018/05/09/historia-de-rascafria-2/%5B:en%5D

The legend of the Puente del Perdón

In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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The legend of the Puente del Perdón

In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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Легенда о Мосте прощения


Озвучивание: Светлана Хусаинова

В XIV веке долина Лосойя принадлежала Совету Сеговии (Consejo de Segovia). Из-за непроходимости этой местности с грубой растительностью и сосняками, это было идеальное место для диверсионных групп мавров, преступников и мошенников, которые совершали свои злодеяния на этих землях. Учитывая эту неуправляемую ситуацию, в посёлках, которые появились после Реконкисты, короли приняли решение упростить применение правосудия, делегируя часть своих полномочий милиционерам «киньонерос» (владельцам земельных наделов).

Эти «киньонерос» могли сразу же судить и применять правосудие на этой территории, и даже приговорить к смертной казни, без необходимости советоваться с судом. Казни совершались в доме под названием Дом виселицы (Casa de la Horca), находящемся примерно в пяти километрах от Паулар. Перед тем, как пойти в тот дом, проверяли приговор подсудимых. Некоторые из них были помилованы, но без их ведома: путь продолжался до моста, и когда доходили до него, то отпускали тех, которых помиловали, и эти уже на свободе переходили через реку.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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Légende du Puente del Perdón

Au XIVe siècle, la vallée de Lozoya appartenait au Conseil de Segovia.  Dû à l’irrégularité du territoire et de la végétation, et aux difficultés d’accès à la vallée, ces terrains étaient parfaits pour tous les groupes de morisques malfaiteurs et délinquants qui commettaient des méfaits dans ces territoires. Face à cette situation incontrôlable, après la reconquête, les rois ont décidé accélérer l’administration de la justice dans les villes qui sont apparus après la reconquête en déléguant une partie de leurs pouvoirs aux miliciens connus sous le nom de « quiñoneros ».  

Dans ces territoires, les « quiñoneros » administraient la justice d’une manière immédiate, ils ont même appliqué la peine la plus lourde sans consulter avec le tribunal. Ces exécutions avaient  lieu dans une maison connue sous le nom de « Casa de la Horca » (Maison de la Pendaison) qui se trouvait à environ cinq kilomètres de  El Paular. Avant de se diriger vers la maison, le tribunal révisait le jugement et donnait le pardon à plusieurs inculpés, qui continuaient leur chemin. Lorsqu’ils arrivaient au pont, ils étaient libérés et ils croissaient la rivière, exonérés de toute culpabilité.   

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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The legend of the Puente del Perdón

In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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The legend of the Puente del Perdón

In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


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En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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The legend of the Puente del Perdón

In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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In the 14th century, the Lozoya valley was part of the Council of Segovia. The roughness of the land, its pine forests and the difficulties to get into the area made the village the perfect place for Moorish subversive groups and villains, who carried out their pranks there. Facing this unmanageable situation after the Reconquest, the monarchs decided to speed up the justice administration in the emergent villages. They delegated part of their power to some militiamen called ‘quiñoneros’. In this territory, the quiñoneros could immediately prosecute crimes and administer justice, even the maximum sentence, without checking with the court.

The executions were carried out at a house named ‘House of the Gallows’, located about five kilometres from El Paular. Before the execution, the sentence was pronounced to the prisoners. Although they were unaware of this fact, some of them were acquitted. They started to walk towards the house and, when they arrive to the bridge, the acquitted prisoners were forgiven and they crossed the river as free men.

Leyenda del Puente del Perdón


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En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados “quiñoneros”.

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca”, situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.

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