LEYENDAS – LAS SIETE DONCELLAS MANCAS (SIMANCAS)

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Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.


http://slroute.com/2018/06/19/simancas-3/%5B:en%5D

Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

A tradição diz que as sete empregadas cristãs que cortaram as mãos não voltaram para suas casas, mas decidiram ir para um convento. Eles dizem que Bureva, a cidade dos Sete Mancas, mudou seu nome para Simancas.

No escudo de Simancas, aparecem sete mãos de sete donzelas, que, por honra, preferiram manter-se em punhado do que ser escravas de um rei mouro. Assim, no dia 6 de agosto de cada ano, coincidindo com a festa de San Salvador, sete donzelas decoradas com as cores do arco-íris esperam que o prefeito da cidade as imponha em casa para oficiar o ato tradicional e encenar o ” tributo das sete donzelas “.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

A tradição diz que as sete empregadas cristãs que cortaram as mãos não voltaram para suas casas, mas decidiram ir para um convento. Eles dizem que Bureva, a cidade dos Sete Mancas, mudou seu nome para Simancas.

No escudo de Simancas, aparecem sete mãos de sete donzelas, que, por honra, preferiram manter-se em punhado do que ser escravas de um rei mouro. Assim, no dia 6 de agosto de cada ano, coincidindo com a festa de San Salvador, sete donzelas decoradas com as cores do arco-íris esperam que o prefeito da cidade as imponha em casa para oficiar o ato tradicional e encenar o ” tributo das sete donzelas “.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Las siete doncellas mancas

It is told that the seven Christian maids who cut their hands did not return to their homes but decided to go to a nunnery. It is said that Bureva, the village of the Siete Mancas (Seven Maimed) changed its name by Simancas.

In the coat of arms of Simancas, seven hands of seven maidens appear. By honor, they preferred being maimed than being the slaves of the Moorish king. Hence, the 6th day in August of each year, during the festivity of San Salvador, seven maidens adorned with the colors of the rainbow wait for the requirement of the mayor of the town, who receives them at his house to minister the traditional function and perform the ‘tribute of the seven maidens’.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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Cele Șapte Fecioare Creștine Mancas 


Audio en rumano
Tradiția spune că cele șapte fecioare  creștine care și-au tăiat mâinile si nu au revenit la casele lor , dar au decis să meargă la mănăstire.  Ei spun că Buerva, orașul șapte Mancas si-a schimbat numele în Simancas. 
Pe scutul lui Simancas  apar șapte mâini a sapte fecioare, care, prin cinste preferau să rămân de mana decat sa fie sclavi ai unui rege maur.  Prin urmare, 6 august a fiecărui an , care coincide cu sărbătoarea San Salvador șapte slujnice împodobite cu culorile curcubeului. De așteptare primarul orașului le cere acasa pentru a oficia actul tradițional si de a efectua ” tribut al celor Șapte Fecioare “.

Las siete doncellas mancas

Cuenta la tradición que las siete doncellas cristianas que se cortaron las manos, no regresaron a sus casas sino que decidieron ir a un convento de monjas. Dicen que Bureva, el pueblo de las Siete Mancas, cambió su nombre por el de Simancas.

En el escudo de Simancas, aparecen siete manos de siete doncellas, que por honor prefirieron quedarse mancas que ser esclavas de un rey moro. De allí que el 6 de agosto de cada año, coincidiendo con la festividad de San Salvador, siete doncellas adornadas con los colores del arco iris esperan a que el alcalde de la Villa las requiera en su casa para oficiar el acto tradicional y escenificar el “tributo de las siete doncellas”.

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